Arista Salenques-Tempestats a l’Aneto


Pujada tras passar el coll de Coronas

Tornem novament als Pirineus el juliol de 1986, la primera volta que vaig a l’estiu. En companyia de Juan Carlos Pereletegui, Leandre Irles i Francisco, de Callosa de Segura, anem a afrontar la màxima altura de la cordillera: el pic Aneto amb 3404 m. Pero el que destaca no es el cim si no la ruta triada per a pujar-lo: les aristes Salenques i Tempestats, tot el contrari a una ruta “normal” o fàcil. I l’aproximació també es destacable: ni la mes curta, ni la mes fácil pero sí solitaria y espectacular.

Per què vam decidir fer eixe itinerari? Juan Carlos ho recorda així:“era junio, preparaba exámenes de la carrera, cogimos la caravana y un cajón de libros y nos fuimos a Calpe, en la pista que bordea la cara este, junto al mar. Estaba empollando cuando oí sonido de chatarra y vi un grupo que bajaba de escalar, distinguí a Leandro y se acercaron a la ventana, charlamos un rato, Leandro se iba a la mili y quería subir al Aneto antes de irse, “Ya he subido dos veces y si vuelvo tiene que ser por Salenques” dije, y la mirada de Leandro casi incendia la caravana; una semana o dos después estábamos en el expreso, camino de Zaragoza”

El plantejament era el clàssic de l’època (o almenys el nostre): autosuficiència total durant uns 3-4 dies, es a dir alimentació, sacs de dormir, esterilles, material d’alta muntanya i escalada. Això feia que portarem prou pes i els ritmes foren lents.

Vam comemçar junt a unes ruïnes d’una antiga caserna de la Guardia Civil, prop del riu Ésera i la carretera de França i a l’entrada de la vall de Cregüenya. El començament era ja brutal: +1200 m. de desnivell en menys de 5 km per una senda pel barranc fins arribar al llac de Cregüenya, situat a més de 2600 msnm. Aquí vam dicidir fer nit al bivac que hi ha junt al llac, format per dos grans lloses. Recorde que no vaig passar molt bona nit, pensant en tot el que quedava per fer…

Reanudem la marxa al dia següent seguint prop del llac pero pujant en altura fins arribar al coll de Cregüenya, a uns 2900 msnm, a través del qual passem a la vall de Coronas.

En color roig, la ruta seguida.

Baixem cap als ibons de Coronas intentant no perdre massa altura ja que ara haviem de muntar al coll que separa el Coronas de l’Aneto, a uns 3200 m. Aquí ja passem a vessant nord i comença a apareixer neu. Esta ruta coincideix aproximadament, entre el km 1.5 i el 12, amb el recorregut descrit fins ara.

El lloc d’agafar la ruta normal a l’Aneto, baixem cap a la seua glacera, la travessem i en una illa de roques i terra plantem el campament utilitzant una lona de tenda de campanya que portavem. Al dia següent, deixem en este punt tot el que estimem que no anavem a necessitar i iniciem el camí cap a Salenques-Tempestats. Iniciem l’escalada un poc mes amunt del coll de Salenques, ja que veniem de més altura i ahí ens endinsem en una escalada d’alta muntanya. Al principi fàcil i sense encordar fins que arribem al primer gendarme amb certa dificultat i ja ens encordem. L’avanç es lent per anar escalant i perque encara portavem pes a la motxila. Toca fer bivac a més de 3000 m. en mig de la cresta en un replanell, per dir alguna cosa, que ens permetia als 4 estar en terra pero no gitats. Altra nit de poc dormir i dessitjant que es fera de dia. Finalment eix el sol per baix de nosaltres en una posta d’eixes que no s’obliden. Reemprenem l’escalada i finalment arribem al pic Margalida (3241 m.) de bon de matí. Seguim per tota la cresta fent el Tempestats, ja desencordats, perque es podien esquivar les dificultats. I arribem a l’Aneto per la ruta contraria a tota la resta de gent. Recorde que quan ja baixavem, el pas de Mahoma no em va semblar res destacat: un altre pas aeri, jajaja. Esta ruta entre els km. 2.8 i 5.7 es la de Salenques-Tempestats fins l’Aneto, aproximadament l’itinerari que vam fer.

Marcat en roig la ruta que vam seguir

Ruta feta pero encara haviem de anar a replegar el campament base i des d’aquí baixar per la vall de Barrancs cap al Forau d’Aigualluts, Pla de Besurta i tornada a Benasc. La meua memòria ja no dona per a mes detalls així que deixe mes baix els records i les anotacions de la ruta que va fer Leandre, que la completen prou.

Unes poques fotos recorden la gesta:

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Crònica complementària de Leandre:

“Día 28 y 29 Junio 1986. Fuimos a escalar en Penyal d’Ifach para entrenar.
Allí fue donde la propuesta que veníamos maquinando para antes de irme a la Mili, le gusto a Juan Carlos por ser una ascensión al aneto por la “Arista Salenques – Tempestades”. Él había estado antes.

Componentes: Leandro Irles, Fco Martinez “Garci”, Juan Carlos y “Paco”

Día 13 de julio.

Viaje en tren desde Alicante a Zaragoza, salida por la tarde.

Día 14.

Llegada a Zaragoza y con el bus a Huesca y a Benasque, llegando a las 15h.

Contratamos los servicios de un Land Rover en Benasque, al cual se apuntaron dos hermanos de Zaragoza o Huesca (no recuerdo) para compartir el “taxi”.

Este nos llevó pasando por el Pla de Senarta y hasta el cruce con la senda de ascenso y siguiendo el curso del Barranco de Cregüeña.

Iniciamos el ascenso sobre las 16h hacia el Ibon de Cregüeña 2520 m. donde hicimos Vivac a las 20h. Había mal tiempo.

Los dos hermanos nos acompañaron en este tramo de la ruta y realizarmos el Vivac a orillas del Ibon.

Día 15.

Bordeado el lago por el Norte, iniciamos el ascenso al Collado de Cregüeña 2905 m., dejando el Pico Aragüells a la derecha.

Algunos subimos a este Pico de Aragüells 3048 m.

Bajamos algo de altura en dirección a los Ibons de Coronas pero sin perder mucha altura.

En este punto los dos hermanos se despidieron de nosotros bajando hacia los lagos o Ibons de Coronas.

Bordeamos el Nevero o Glaciar de Coronas.

Ascendemos al Collado de Coronas 3196 m. Es por la tarde y nos envuelven algo las nubes.

Descendemos por el glaciar en Dirección Noreste.

Paco va con zapatillas por el glaciar y se frena con el martillo de escalada.

Llegamos a una “isla de rocas y tierra”. No sé a qué altura estaríamos, aproximadamente sobre los 2800 m. pero a pie del Glaciar del Aneto. Pero sí que tomamos como referencia a la línea del Lomo del Aneto o Espalda del Aneto. Allí es donde pasaremos la noche, tapándonos con el sobretecho de la tienda canadiense.

Día 16.

Dejamos bastante material y algo de viandas escondidas en las rocas cubriéndolo bien para que ningún animal se lo lleve.

Bordeamos por debajo del Glaciar de Barrancs y luego el de Tempestades para dirigirnos hacia el Collado de Salenques 2807 m.

En esta aproximación hubo un deslizamiento de grandes rocas al pasar por esta zona de morrenas, donde tuve que dar bastantes saltos y al final me doble un dedo de la mano que tuve que vendar para bloquearlo.

Nos desviamos ligeramente para ir algo más arriba del Collado de Salenques 2807 m.

Iniciamos el ascenso, recuerdo que con las botas rígidas me hacía daño y me calce unas zapatillas con suela muy blanda que estrene una semana antes.

Llegamos a la zona donde el encordarse era obligado y habían tramos algo verticales.

Llegando a una gran losa de 2,5 por 4 aproximadamente que estaba encajonada entre dos perfiles o rocas verticales  que hacían de paravientos. Apenas quedaba luz del día y decidimos pasar allí la noche. Al principio pasamos medianamente bien (no quiere decir dormir) a pesar de estar sentados, pero hacia el amanecer mi funda de vivac acumulaba condensación por dentro y  me estaba mojando. Deseando que amaneciese para tener luz y poder iniciar la escalada y que los rayos del sol calentasen mi cuerpo.

Día 17.

Iniciamos la escalada por tramos técnicos y algunos verticales para alcanzar la cumbre del Pico Margalida 3244 m. llegando sobre las 9h.

Allí vimos unos vivacs tipo cueva que habían, pero sin parar demasiado continuamos por la cresta hacia el Pico Tempestades 3296 m.

Tras pasar esta cumbre descendíamos hacia la Brecha de Tempestades 3201 m. en el último tramo hubieron algunas caídas de piedras y forzamos el ritmo para continuar hacia el Lomo o Espalda del Aneto 3343 m. donde tuvimos de escalar por zonas no evidentes.
No nos quedaba agua y empezábamos a echarla de menos.
Llegamos a la cumbre del Aneto 3404 m. Había alguien allí, nosotros continuamos hacia el denominado Paso de Mahoma, el cual resulto un paseo después de los dos días de trepadas escaladas, destrepes, etc.
El cielo empezó a cubrirse con nubes amenazantes y llegados al Collado de Coronas 3196 m. se cubrió totalmente y la visión era nula.

Descendimos hacia el Noreste por el Glaciar del Aneto por el mismo lugar que hacía dos días atrás. Llegando al depósito que habíamos dejado, puesto que habíamos encontrado previamente unos excrementos cercanos a él. A pesar de la nula visibilidad llegamos bien a este lugar, puesto que era en línea recta desde el Collado de Coronas 3196 m.

Continuamos el descenso hasta llegar a la Ball de Barrancs donde continuamos en dirección Norte en sentido de las aguas.

Habíamos dejado atrás la nula visibilidad e intuimos una cabaña un tanto lejos, puesto que apenas quedaba luz.

Pasamos varios riachuelos y en uno de ellos me entro agua en los pies a pesar de ir con las botas rígidas y polainas. Una vez en esta Cabaña de Aigualluts a la cual llegamos a las 22:30h. Empezó a llover fuerte y algún trueno se dejó oír por el valle.

Esa noche dormí  bastante, tal vez por el sueño atrasado y esfuerzo realizado durante los días anteriores.

Día 18.

Nos levantamos muy tarde estábamos cansados y la Cabaña de Aigualluts parecía un hotelito confortable, el día estaba muy gris y llovía. En un momento que parecía que dejo de llover, hacia las 17h. Seguimos hasta el Hospital de Benasque (todavía era el antiguo, la remodelación fue en 1990). Pasado este lugar nos dirigimos hacia el Puente de Cregüeña donde muy cerca de este, iniciamos el ascenso al Ibon de Cregüeña días atrás. Era muy por la tarde y recordamos que había una cabaña entre el Puente de Cregüeña y el Pla de Senarta. Nos dirigimos a ella y empezó a llover de nuevo (estuvo casi toda la noche siguiente).

Cuando la encontramos vimos una ventana grande que estaba abierta, accedimos por ella a su interior. Había signos de algún desperfecto en el interior, tal vez por vandalismo.

Limpiamos algo el suelo y pasamos allí la noche.

Día 19.

Apenas nos quedaban viandas y recuerdo desayunar una lata de atun y con su aceite asar algo, creo recordar una longaniza mohosa. Continuamos camino hacia Benasque, donde subimos al bus y nos llevó a Zaragoza.

La cena fue espectacular: mucha cerveza y patatas bravas por los bares del casco antiguo de Zaragoza.”

Leandro F. Irles
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